Al rico gazpacho veraniegooooo

viernes, 14 de agosto de 2009

El problema de vivir con una cocinera tan rematadamente buena como Cristina es que en ocasiones te impone respeto cocinar las cuatro chorradas que sabes preparar. De hecho, en casa soy el que prepara las ensaladas, porque lo cierto es que no doy mucho más de sí. Mis excelencias culinarias se reducen a cocina de supervivencia: pasta, filetitos, ensaladas y un residuo de mi ascendencia andaluza, el gazpacho.
Problema número 1: a Cristina no le entusiasma el gazpacho.
Problema número 2: su padre, que es andaluz como mi madre, hace un gazpacho impresionante.
El problema número 1 tiene una solución facilísima: este verano está siendo especialmente caluroso, y cualquier cosa fría y líquida se agradece. Cerca de casa tenemos la mejor horchata de L'Hospitalet, la de la horchatería Monserrat, que consiste nada más que en chufa, agua y (mucho) azúcar..., pero no se puede vivir sólo de horchata.
Así pues, a mediados de julio retomé mi vena gazpachera y me animé a preparar la receta de la familia, aunque llevaba siete años sin hacerlo: mis antiguos compañeros de piso compartido me lo tenían vetado, a Cristina no le gustaba y, para tomármelo yo solo, pues no lo hacía. El mundo está lleno de placeres solitarios, pero el gazpacho no es uno de ellos.
Debo decir que el gazpacho familiar no tiene una receta fija. Lo de las cantidades no va con nosotros: todo se hace a ojo, y eso, en el caso del gazpacho, es un arma de doble filo: o te sale impresionante o no hay quien se lo tome. A lo largo de este verano, hemos llegado a ambos extremos, aunque han ganado los gazpachos ricos. En teoría, la receta del gazpacho familiar es más o menos la siguiente (para 4 raciones):

6 tomates rojos
1/2 pimiento verde
1/2 pepino
1/2 cebolla
1 diente de ajo
1/4 barra de pan del día anterior
Aceite
Sal
Vinagre

Ésta es la teoría. En la práctica varía. De hecho, las cantidades de aceite, sal y vinagre son discrecionales.
En cuanto al pan, todo va por barrios. A mi madre le gusta echarle bastante, de modo que quede muy consistente, un híbrido entre gazpacho y salmorejo al que siempre hemos llamado "salmopacho". Una tía mía hace el salmorejo tan cargado de pan que en realidad es una emulsión y se tiene que tomar con tenedor. Sí, con tenedor.
Haremos un gazpacho con poco pan. En concreto, con esta cantidad de pan.
Lo dejamos en remojo un buen rato. Lo ideal sería un par de horas como mínimo, y que el agua esté helada y se eche un chorreón de vinagre.
A continuación picamos el resto de materiales en el recipiente de la batidora.
Batimos hasta que nos queda algo con color de gazpacho, pero lleno de tropezones. Ésta es la base del gazpacho, pero hay que tamizarlo.
En un mundo ideal, se tamiza con un pasapurés. Peeeero no tenemos pasapurés, de modo que hay que darle rienda suelta a la imaginación y apañarse con lo que tenemos en la cocina; en este caso, un tamizador y un palo de mortero.
Como observaréis, queda un pulpejo asquerosillo que tenemos que tirar.
Y el resto, el líquido de color asalmonado, es el gazpacho propiamente dicho. En este caso, un gazpacho con poco pan. Quien dice cuatro raciones, dice dos raciones para gente como nosotros.
Se pueden añadir tropezones a voluntad, si se sirve en una fuente. Una sugerencia: 1/4 cebolla , 1/4 pimiento verde, 1/4 tomate, todo ello picado en trozos finíiiismos, y 1/4 manzana Golden. Y un chorreoncito de aceite, para acentuar el efecto decorativo.
Se vierte en una jarra, se mete en la nevera, se saca unas horas después... ¡y a beber!
¡Buen provecho!

3 comentarios:

Replicant dijo...

Excelente rceta, de hecho se parece a la mía...ejem...;)

Mª Jesus dijo...

Ainsssss al rico gazpachooooooooooo

En mi casa siempre una jarra de gazpacho para el almuerzo es imprescindible.

Yo lo hago parecido, la masa la trituro hasta que no se vean nada los tropezones y entonces lo paso por el colador de la turmix para que queden las pieles del tomate y el pimiento.

Buen provecho!!!!

Grine dijo...

Lo mejor para estos calores veraniegos, rico y fresquito :)