Bocadillos en el Terra

jueves, 27 de agosto de 2009

El Terra d'Escudella es un bar-restaurante con comida típica catalana. En el apartado bar: pan con tomate, embutidos, bocadillos...Mientras que en el apartado de "carta": carne a la brasa, caracoles, platillos... La verdad es que sobresalen en los bocadillos, que de momento es lo que he tomado. No me atrevo con la carta porque la primera fue en la frente: la butifarra era de queso. Así las cosas, me "conformo" con un estupendísimo bocadillo que seguro que será la envidia de los (cuatro) lectores que (aún) rondan por aquí.

Veamos unos cuantos...



De dos butifarras (blanca y negra) con picada de perejil.

De donja (parecido al cap-i-pota)


De escalivada con avellanas

¡Y olé!

De cumples y comidas

lunes, 24 de agosto de 2009

Julio y agosto está plagado de celebraciones, especialmente de cumpleaños. Por lo visto, noviembre, con la bajada de las temperaturas, tiene un alto índice de procreación. ¿Y qué es más bonito que regalar comida? ¡Comérsela! Así que os podéis imaginar hordas de intolerantes maquinando posibles menús festivos. Porque, evidentemente, la ensalada y la pechuga a la plancha no están permitidos. Cachis.


Aquí os adjunto el menú que tomamos para celebrar uno de tantos cumpleaños familiares que hemos tenido estos meses, ahí con nuestro Martini.





La crema blanca es brandada de bacalao (con leche de arroz).

Ay, ya estoy esperando el próximo cumple...

Ventresca de atún

miércoles, 19 de agosto de 2009

La pesca de atún va, si no me equivoco, de mayo a septiembre (aprox.) y durante esos meses se puede encontrar en las pescaderías, de vez en cuando, ventresca de atún, que es la parte más delicada y suave. Y buena, muy buena. Riquísima. El otro día la pescadera me sopló que tenía, así que de cabeza a por ella, oigan. Fuego a toda pastilla y vuelta y vuelta sin casi aceite.

El resultado fue esta maravillosa ventresca de atún con pisto. Ooooohhh...

Al rico gazpacho veraniegooooo

viernes, 14 de agosto de 2009

El problema de vivir con una cocinera tan rematadamente buena como Cristina es que en ocasiones te impone respeto cocinar las cuatro chorradas que sabes preparar. De hecho, en casa soy el que prepara las ensaladas, porque lo cierto es que no doy mucho más de sí. Mis excelencias culinarias se reducen a cocina de supervivencia: pasta, filetitos, ensaladas y un residuo de mi ascendencia andaluza, el gazpacho.
Problema número 1: a Cristina no le entusiasma el gazpacho.
Problema número 2: su padre, que es andaluz como mi madre, hace un gazpacho impresionante.
El problema número 1 tiene una solución facilísima: este verano está siendo especialmente caluroso, y cualquier cosa fría y líquida se agradece. Cerca de casa tenemos la mejor horchata de L'Hospitalet, la de la horchatería Monserrat, que consiste nada más que en chufa, agua y (mucho) azúcar..., pero no se puede vivir sólo de horchata.
Así pues, a mediados de julio retomé mi vena gazpachera y me animé a preparar la receta de la familia, aunque llevaba siete años sin hacerlo: mis antiguos compañeros de piso compartido me lo tenían vetado, a Cristina no le gustaba y, para tomármelo yo solo, pues no lo hacía. El mundo está lleno de placeres solitarios, pero el gazpacho no es uno de ellos.
Debo decir que el gazpacho familiar no tiene una receta fija. Lo de las cantidades no va con nosotros: todo se hace a ojo, y eso, en el caso del gazpacho, es un arma de doble filo: o te sale impresionante o no hay quien se lo tome. A lo largo de este verano, hemos llegado a ambos extremos, aunque han ganado los gazpachos ricos. En teoría, la receta del gazpacho familiar es más o menos la siguiente (para 4 raciones):

6 tomates rojos
1/2 pimiento verde
1/2 pepino
1/2 cebolla
1 diente de ajo
1/4 barra de pan del día anterior
Aceite
Sal
Vinagre

Ésta es la teoría. En la práctica varía. De hecho, las cantidades de aceite, sal y vinagre son discrecionales.
En cuanto al pan, todo va por barrios. A mi madre le gusta echarle bastante, de modo que quede muy consistente, un híbrido entre gazpacho y salmorejo al que siempre hemos llamado "salmopacho". Una tía mía hace el salmorejo tan cargado de pan que en realidad es una emulsión y se tiene que tomar con tenedor. Sí, con tenedor.
Haremos un gazpacho con poco pan. En concreto, con esta cantidad de pan.
Lo dejamos en remojo un buen rato. Lo ideal sería un par de horas como mínimo, y que el agua esté helada y se eche un chorreón de vinagre.
A continuación picamos el resto de materiales en el recipiente de la batidora.
Batimos hasta que nos queda algo con color de gazpacho, pero lleno de tropezones. Ésta es la base del gazpacho, pero hay que tamizarlo.
En un mundo ideal, se tamiza con un pasapurés. Peeeero no tenemos pasapurés, de modo que hay que darle rienda suelta a la imaginación y apañarse con lo que tenemos en la cocina; en este caso, un tamizador y un palo de mortero.
Como observaréis, queda un pulpejo asquerosillo que tenemos que tirar.
Y el resto, el líquido de color asalmonado, es el gazpacho propiamente dicho. En este caso, un gazpacho con poco pan. Quien dice cuatro raciones, dice dos raciones para gente como nosotros.
Se pueden añadir tropezones a voluntad, si se sirve en una fuente. Una sugerencia: 1/4 cebolla , 1/4 pimiento verde, 1/4 tomate, todo ello picado en trozos finíiiismos, y 1/4 manzana Golden. Y un chorreoncito de aceite, para acentuar el efecto decorativo.
Se vierte en una jarra, se mete en la nevera, se saca unas horas después... ¡y a beber!
¡Buen provecho!

Coca de San Juan

lunes, 10 de agosto de 2009

¡He vuelto! (y van...)

A buenas horas mangas verdes, diréis. Pero por fin recuperada de ese peazo esguince de tobillo -con rotura parcial de ligamentos incluida- que me ha tenido en resposo este último mes, retomo la vida normal. Y con ella, la cocina. Es decir, el blog.
Esta coca de San Juan fue lo último que cociné a.d.E. (antes de Esguince), aprovechando que en el trabajo nos dejaron salir una horita antes. No quedó muy allá porque le faltaba tiempo de leudado, pero se dejó comer. La receta es de aquí.




A ver si el año que viene nos esmeramos un poquito más...