Los raritos son ellos

viernes, 6 de junio de 2008

El otro día me pasaron un enlace en el que se afirmaba que aquellos que sí toleran la lactosa son unos mutantes. En suma, que habían sufrido mutaciones genéticas para adaptarse y poder tomarla en edad adulta, ya que ningún otro mamífero lo hace. No tengo ni idea de la veracidad de todo ello, pero me hizo mucha gracia: los rarito no somos nosotros. Claro que, bien pensado, por pura selección natural los intolerantes estamos destinados a la extinción....

Copio y pego el texto.

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La leche, alimento reservado a los mutantes
La tolerancia a la lactosa en la edad adulta podría ser debida a mutaciones localizadas en un gen cercano al LCT.

El ballenato, el osezno y el ratoncito tienen, como todos los mamíferos, la facultad de digerir la leche desde el nacimiento. Producen una enzima digestiva llamada lactasa que hidroliza el azúcar de la leche (lactosa) a fin de hacerlo absorbible por el organismo. Pero cuando se priva a los pequeños de la leche materna el intestino disminuye considerablemente la producción de lactasa, haciendo que los mamíferos adquieran una intolerancia a la lactosa. Una gran parte de la población humana está afectada por este fenómeno. De hecho, se estima que cerca del 20% de la población europea y la práctica totalidad de la población asiática adulta sólo puede ingerir pequeñas cantidades de productos lácticos, bajo pena de desarrollar gases, dolorosos retortijones de estómago y diarreas.

Por el contrario, los otros seres humanos son la excepción de la regla y pueden alimentarse de productos lácticos a lo largo de toda su vida sin ninguna dificultad. Un equipo internacional en el que participaban investigadores de la Universidad de Copenhague ha descubierto que esa tolerancia ancestral está relacionada con mutaciones que afectan al gen que regula la producción de lactasa.



Mutaciones convergentes

Nuestros antepasados domesticaron los primeros ovinos hace cerca de 10.000 años, iniciando así la facultad de digerir la leche en la edad adulta. En la Europa del Norte, la muy alta presencia de esta particularidad incita a los investigadores a pensar que apareció en un único individuo de la región del Cáucaso antes de que aquellos pueblos migraran hacia Europa a finales del último período glaciar. De esta forma el gen mutante se habría extendido, permitiendo a la totalidad de la población alimentarse de la leche que abundaba en aquellas regiones.

Cierto número de pueblos nómadas africanos que ordeñan a los camellos desde hace miles de años también han desarrollado la tolerancia a la lactosa. La mutación responsable del fenómeno no es la misma que en los pueblos europeos, pero produce los mismos efectos: el organismo continúa produciendo lactasa en la edad adulta. Jesper Troelsen, del Departamento de Medicina Celular y Molecular de la Universidad de Copenhague, explica que en este caso de trata de un ejemplo de evoluciones convergentes entre los humanos: mutaciones diferentes en diferentes grupos de población producen los mismos efectos, en este caso la tolerancia a la lactosa.

El LCT es el gen que codifica la producción de lactasa. La proteína LPH se produce a partir de las informaciones contenidas en el LCT y sintetiza la enzima digestiva. La mutación que afecta al LCT, de hecho, no está localizada en el propio gen sino en un gen vecino llamado MCM6. La tolerancia a la lactosa se obtiene impidiendo a las células intestinales leer correctamente el gen LCT, deteniendo por lo tanto la producción de lactasa al inicio del destete.

Tanto las mutaciones africanas como las europeas están localizadas en el gen MCM6, pero afectan a secuencias de ADN distintas.

Perspectivas

"El hecho de que un gen pueda ser regulado por un gen vecino es un descubrimiento nuevo para los genetistas. Sin duda, la tolerancia a la lactosa no es el único mecanismo del cuerpo humano que funciona de esta manera" explica Jesper Troelsen. Así, para comprender las causas de enfermedades hereditarias, los científicos se limitaban hasta ahora al estudio del gen directamente afectado por la enfermedad. El estudio de los genes vecinos podría desembocar en numerosos descubrimientos para las enfermedades para las que todavía no disponemos de explicación.

Los resultados de este estudio han sido publicados en la revista American Journal of Human Genetics.


[Gracias a Yolanda por el enlace]

8 comentarios:

Ro dijo...

Y no sólo somos los raros los lacto-adictos, incluso una vez leí que habían estudios que relacionaban la ingesta de lácteos en la edad adulta con el desarrollo del cáncer (tela marinera! reduje el consumo un par de días). De hecho yo que soy muy adicta a los lácteos siempre leo cosas que hablan fatal, sobre todo de la leche (del iogurt y queso no tanto): pudiera ser que alguna molestias que no sabemos identificar en nuestro organismo (y que no relacionamos con lácteos) sí que tengan que ver y no lo sabemos (molestias no tan claras como las que tú describías)

Cristina dijo...

Me parece que en general ningún nutricionista recomienda beber leche en edad adulta. A lo sumo, yogur y queso, como dices. Lo cierto es que abusamos bastante de lácteos, lo que son proteínas animales extra y sobrante en nuestra dieta.

pudiera ser que alguna molestias que no sabemos identificar en nuestro organismo (y que no relacionamos con lácteos) sí que tengan que ver y no lo sabemos

Cierto. Yo me tiré un año que después de desayunar lo único que quería era volver a la cama, del cansancio que tenía; no podía con mi alma. No lo entendía, pero lo achacaba al ritmo de vida: curro, facultad, gimnasio (y eso que no tengo críos, je). Y fíjate, la lactosa acabó siendo la culpable...

Biblioteclaria dijo...

Mmmmm... y los gatos?.. si a un gato le pones un plato de leche ya sabemos lo que hace, aunque sea adulto. Y les importa plin que sea de otra especie o incluso género; mi hermano tenía una perra que había parido y sorprendimos a un gato (adulto) mamando tranquilamente... Será que, al estar domesticados, se han adaptado también a nuestra dieta y han desarrollado también la tolerancia a la lactosa?...

Cristina dijo...

Pues ni idea, Biblioteclaria...

fannita dijo...

hola!!

Genial lo de este blog!! muchas gracias!! hace un año que POR FIN me descubrieron porque siempre estaba mal del estómago. Era intolerancia a la lactosa y a pesar de que intento no comer aquellas cosas que la llevan, a veces peco. Después, dos días con unos cólicos que me muero pero es que en muchas ocasiones ni sabía que tal o cual comida llevaba lactosa.
A ver si em animo y s pongo una recetill.
saludos!!

manu dijo...

son unos mutantes
Leñe, ¿eso nos asimila a los "Héroes"?

Cristina dijo...

¿eso nos asimila a los "Héroes"?

Todo es mutar, Manu ;)

Cristina dijo...

Fannita, bienvenida al club ;)

intento no comer aquellas cosas que la llevan, a veces peco

la carne es débil, y los quesos tan ricosss ;)