En Cataluña existe un producto y una marca, Cacaolat, que son la delicia de los más pequeños y no tan pequeños. Sus batidos de chocolate son uno de los recuerdos de infancia que compartimos casi todos, una especie de memoria colectiva que nos une. Ni idiomas, ni leches, sino el Cacaolat. En invierno, bien caliente, y en verano, bien fresquito, no hay otro igual, y lo digo en serio. No sé qué le ponen, pero algo adictivo seguro. Como es de imaginar, un producto menos al que tener vicio debido a la intolerancia. Vamos, ni Cacaolat ni ningún otro batido de chocolate.
¡Hasta ahora! De nuevo los de Kaiku nos hacen un poquito más felices gracias a su nuevo batido de cacao. De momento sólo los he visto en El Corte Inglés, pero me imagino que poco a poco se irán distribuyendo, igual que con el queso.
Cayó uno el sábado pasado, y otro el domingo...y ahora ya tengo que ir a comprar más. Chicos de Kaiku, os adoro. Lo siguiente es hacer nata o helados, ¿no os parece? Puestos a pedir...;)













